El corsario redactor

Apuntes, notas e inquietudes de un cronista freelance

miércoles, 1 de agosto de 2018

Con ánimo de ofender

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El otro día charlaba por teléfono con mi viejo amigo Oscar Barone, vecino filántropo de Zarate, amante de las motos y, entre otras cosas, ...
sábado, 23 de junio de 2018

Una incursión en el norte de África

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(Sebastian Galarza para Enlace Crítico. Puerto de Tánger. Marruecos) El barco que tres veces por día sale desde la punta de Tarifa (E...
sábado, 9 de junio de 2018

Ingrata herencia

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Lo experimenté algunas veces viviendo en el extranjero, especialmente en países de América Latina. En algunas ocasiones me tocó pagar el p...
sábado, 19 de mayo de 2018

Un reportero

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Lo conocí el año pasado en Basilea, Suiza. Es un hombre que arriesga la vida por su trabajo: Kurt Pelda viaja a zonas de guerra e infor...
domingo, 29 de abril de 2018

Los desertores de Córcega

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Me lo contó el viejo Hans en la cocina de su casa, en Suiza, una tarde de invierno mientras tomábamos unas grapas junto al fuego. El ca...
sábado, 21 de abril de 2018

Garnik, el veterano.

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Ocurrió hace unos años, mientras trabajaba como obrero de la construcción en las montañas de Suiza. Con el crepúsculo matutino hab...
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Sebastian Galarza

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Sebastian Galarza
Me llamo Sebastian Galarza y nací en Argentina. Fui soldado de la Infantería de marina durante más de una década. En esos años viajé por el mundo y vi regiones en conflicto. Estudié periodismo porque siempre me gustó contar historias sobre gentes y lugares. Escribo crónicas y hago fotos de cosas que me interesan. Viví en Buenos Aires, Nicosia y Guadalajara. Hice periodismo gráfico, virtual y de papel. Fui aprendiz de boxeador y carpintero. Me gané la vida como obrero en la construcción. Me gusta que los textos viejos tengan las páginas amarillas de tiempo, y marcas de personas que los han leído antes que yo. Admiro a Joseph Conrad, a Borges y a Jack London. Ellos son mis maestros. Mi única patria son los libros escritos en la lengua española de Cervantes y Quevedo. Vivo en Suiza. Me gusta el blues, los espaguetis con aceite y ajo, los atardeceres en el mar, los lagos azules y el aire limpio de las montañas. Yo pienso que la felicidad consiste en saber adaptarme a mis propias limitaciones.
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